Quiero empezar mi psicoanálisis

domingo, 15 de enero de 2017

Cuánto le interesa el pasado al psicoanálisis




          Al psicoanálisis no le interesa restituir el pasado, sino sacar a flote ciertas relaciones ocultas que ligan a los individuos ciegamente a él, para poder superarlas en el mismo acto que las recuperan y conservan.

Profesor Carlos Gómez Sánchez.
Freud y su obra: Génesis y constitución de la Teoría Psicoanalítica.


          Una de las críticas más ignorantes que se le hace al psicoanálisis estriba en acusarle de querer ir siempre al pasado de la persona para buscar "traumas" (lo que es o no es un trauma lo trataremos en el siguiente escrito), problemas, etc. Como si fuese un capricho del psicoanalista buscar y encontrar basura en nuestra historia, como dicen algunos: "Remover la mierda". Misma creencia que sostiene que un psicoanalista podría decirle a un paciente -Usted es así porque su padre mató una gallina delante de él cuando tenía dos años-. Lo segundo parece una fantasía encubierta de que el Otro, en este caso el psicoanalista, le diga algo sobre su deseo, una fantasía de entrega al otro, tan cotidiana actualmente. Lo primero, estaría atribuyendo la génesis de esa mierda al psicoanalista (esto lo une a lo segundo), pero al psicoanalista no le interesa el pasado del paciente ni más ni menos que cuando algo de ese pasado esta haciendo daño, especialmente lo que el paciente no ha podido significar. Dicho de otra manera, de lo que no se dan cuenta esos críticos es que cuando la mierda no se limpia, por más que uno la quiera ignorar al final huele. Huele en forma de síntomas, de conductas, de enfermedades en el cuerpo, de fobias, de obsesiones, de adicciones, y un largo etc..

          ¿Cómo se explica esto? Freud nos mostró que el hombre no puede permitirse el lujo de olvidar, lo puede intentar, y puede desplazar, que no olvidar una representación-recuerdo-pensamiento pero no puede borrar el afecto del mismo. Este afecto, una vez despojado de su causante (desplazado al inconsciente), tendrá que conectarse con otra representación a través de un enlace falso. Esto es una forma habitual de funcionamiento del psiquismo, que busca un equilibrio, busca no sufrir, escapa de la angustia en la medida en que puede. Por eso no somos como los animales, que cuando tienen hambre buscan la forma de comer o cuando tienen sueño duermen, los seres del lenguaje (nosotros) podemos fumar cuando tenemos hambre, pegar a alguien o masturbarnos.

          El ser humano, como decía, no está sujeto a los instintos animales sino a las pulsiones, las fijaciones y los enlaces entre representación-afecto. Esto se traduce por ejemplo en que el terror de un niño a un padre siniestro que amenaza la integridad puede desplazarse a un animal, por ejemplo un perro, desarrollando una fobia y consiguiendo un beneficio secundario ¿Cuál? Que el verdadero objeto de amor-odio, el padre, que es el que de verdad está presente en la vida de la persona, ahora puede campar a sus anchas en su entorno sin que se viva ese terror y el miedo se desplaza a un objeto que sí es controlable como es el perro, el cual se puede en gran medida evitar. No evitarlo del todo porque si no no cumpliría su función. Es decir, no sirve, que una persona de Madrid tenga fobia a los volcanes. De la misma manera, la obsesión por la limpieza, el orden, la pulcritud, la de poner el despertador siempre a las 7:02, nunca a horas en punto, la costumbre de no poder desobedecer nunca a una autoridad son formas de desplazamiento de otra cosa. Así como los síntomas en el cuerpo, lo psicosomático, ideas no tramitadas como ideas que se desplazan y enlazan (recordar lo anterior) al cuerpo, digamos que la psique prefiere ese dolor al dolor psíquico como el que se hace heridas en el brazo porque no soporta un dolor de muelas.

          Ante esto se pueden tomar dos actitudes, la de la huida hacia adelante sin pensar en ese pasado que paradójicamente le somete y sopesar los síntomas pero con el olor de la mierda no tramitada (y además instar a otros a que lo hagan, porque así, en grupo, uno se convence de que está haciendo lo correcto) o tratar de hacerse cargo explorándose y recuperando esas representaciones, significándolas, tramitándolas de forma que la persona pueda ser un sujeto de su historia y pueda evitar, si está dispuesto, que su pasado no se convierta en su fururo (Ver: Cuándo se va al psicoanalista). Digo si está dispuesto, porque otra creencia errónea es pensar que cuando se sabe eso que estaba oculto todo se restablece, pero no, una vez que las cartas están dadas la vuelta el paciente tiene en su mano tomar la decisión de cambiar (Ver: Somos como nos quisieron). 

          En psicoanálisis la curación no viene por algo externo que somete al paciente, como la sugestión hipnótica, el condicionamiento o un psicofármaco, aquí el paciente es sujeto activo de la cura. 

          Dicen los historiadores que si no conocemos la historia estamos condenados a repetirla, lo mismo pasa a nivel individual. 


Luis Martínez de Prado.
Psicólogo - Psicoanalista - Formador


(+34) 686 77 41 39 / psicodinamika@gmail.com / Skype: psicodinamika
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